Deseos desde lo más profundo del Alma


El servicio de Rosha Hashana exige de la persona encontrarse aparentemente en dos estados opuestos: por un lado, Rosh Hashaná es el día de juicio sobre todas las necesidades de la persona, tanto de las materiales como de las espirituales por igual y ello debe pedir la persona en los rezos. Por otro lado, Rosh Hashaná es el día que coronamos a Di-s como Rey, tema que significa exigir de la persona una sumisión absoluta a Di-s sin sentir sus deseos personales.

La explicación de todo esto: el pedir las necesidades propias en el día de Rosh Hashaná no debe ser para su propia persona y completar sus propios deseos siendo ellos el propósito final, sino, debe ser con el propósito que se revele el reinado de Di-s en nuestro mundo, y de esta manera la persona podrá completar su parte en el reinado de Di-s sobre todo el mundo.

Aunque reveladamente la persona no se encuentre en ese nivel, sino, él se encuentra en un nivel que aun pide para sus propio propósitos, eso es solamente superficialmente, pero internamente, su intención verdadera es para lograr la meta y propósito divino.

Este concepto se refleja en la lectura de la Haftará que fue fijada para el día de Rosh Hashaná –en la que relata el rezo de Janá– al igual que todas las haftarot del año, haciendo referencia a la lectura de porción de la Escritura semanal y dejándonos una enseñanza:

Cuando Elí HaKohén vio que Janá se extendía mucho en sus rezos (ya que se encontraba en el Tabernáculo y no era apropiado extenderse de esa manera), Elí argumentó “hasta cuando te emborracharas”: el sentido de estos dichos de Elí significa, que una persona que se para frente a Di-s y personaliza sus rezos solamente para deseos propios, es como un borracho que le falta el sentido de donde se encuentra, pues en el momento que la persona se encuentra frente a Di-s se debe concentrar en ese hecho solamente, y no ocuparse de sus propios deseos.

Esta es la razón por la cual Elí la llamó borracha, obviamente no se refería en el sentido común sino como explicamos, pues en caso que estaría borracha literalmente no esperaría hasta que culmine el rezo para reprocharla.

Acerca de ello le respondió Janá: “derramé mi alma frente a Di-s”: ella le explico que el pedido de tener un hijo, no proviene de su propio deseo, sino, de lo profundo de su alma, desde un lugar que no hay deseos propios, solo apego con el Creador del mundo.

(Resumen de la Sijá de Rosh Hashaná – 6 de Tishrei vol. 19)

(El texto de la traducción al español de la presente Sija se publica con expresa autorización de Sijot en Español)

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